Los humanos somos capaces de realizar verdaderas proezas olímpicas con tal de no perder el metro o el bus.

La gente se juega la vida atravesando carreteras, charcos y medianas, superando auténticas carreras de obstáculos para implorar después al conductor que no nos cierre la puerta en las narices.¿Quién no se ha visto atravesando sus propios límites físicos y psicológicos persiguiendo un tren de cercanías que está a punto de perder?
Habría que hacer una mención especial para los jubilados que sin duda son los que más arriesgan aún teniendo todo el día por delante.
Se han registrado verdaderos récords en lanzamiento de anciano desde el otro lado de la calle, salto de altura con paraguas y voltereta desde la mediana con taca taca.
En cualquier caso, hay pocas alegrías parecidas a coger el metro por los pelos y pocos dramas cotidianos como perder un autobús que has estado a punto de coger. La alegría o el cabreo que nos supone son desproporcionados.
Cómo nos gusta sentir que le ganamos una batalla al tiempo, aunque sea en un detalle tan banal como perder o ganar cinco minutos.
Supongo que así tenemos la sensación de ganarle algo al inexorable destino que nos espera…
‪#‎filosofíadechichinabo‬