Estoy realmente cansada de que dios no exista.
Jartita de no tener fe; ni budista,ni católica, ni siquiera new age.
Qué cansino es no creer en nada, no tener la certeza de que si me porto como debe ser todo va a salir bien.
Mataría por creer que me acompañan ángeles y arcángeles si rezo los domingos, o que estoy absuelta de mis pecados por contárselos a un señor siniestro que vive en “celibato”.
Daría todo lo que tengo por tener una brizna de la fe que tiene un agnóstico porque en verdad os digo que andar por esta vida a pelo, es duro de cojones.
Cómo envidio a esos fanáticos capaces de hacer cualquier cosa por un quimérico reino de los cielos; sobre todo a esos capaces de rellenarse el cinturón de explosivos por agradar a un dios justiciero.
Vivir en la desazón de un ateo es el castigo más grande que nos ha caido a los infieles.Sin duda alguna en el pecado llevamos la penitencia.
Aquí os quisiera yo ver, creyentes del mundo! caminando a tientas en este laberinto sin sentido, en esta loca verbena de desconcierto e incertidumbre.
Con esa fe aprendida o heredada que tenéis la inmensa fortuna de poseer; así cualquiera.

PD: Querido lector creyente, si te has ofendido con este post quiero que sepas que eres un aburrimiento de persona y que sin sentido del humor tú tampoco vas a entrar en el reino de los cielos.
Si hay dios quiere que te rías.
Incluso de él.