Hace seis meses que pertenezco a una cooperativa de frutas y verduras ecológicas.Es todo muy estupendo,muy eco y muy sostenible,el único problema es que a veces llegan cosas verdes que no se sabe qué coño son. Ayer me llegó un tubérculo muy extraño y no alcancé a averiguar qué era. Tendríais que verme sentada en el suelo de la cocina llena de tierra, observando y olisqueando los brotes frescos de aquél rizoma indescifrable.Tenía mucha hojarasca así que parecía que lo verde era comestible, pero igual era venenoso como el perejil.Vaya usted a saber.Es todo muy desconcertante.No sabéis lo felíz que soy cuando me llega un tomate, una berenjena o algo fácilmente reconocible.

También vale la pena detenerse en lo que sucede cuando vienen en la cesta 7 kilos de calabacines porque “son de temporada” y es “lo que te da la tierra”. Entonces estás 15 días ininterrumpidos comiendo tortilla de calabacín, crema de calabacín, pisto de calabacín y has regalado calabacines a todxs tus colegas que te odian y no quieren saber nada de la verdura de temporada.
Entre tanta eco duda y tanta zozobra,a veces me animo y pregunto a uno de los agricultores que nos traen las cestas:
– “Don Evelio ¿ qué es esa cosa verde como con pelo? ¿Se come o es para hacer caldo?”
Don Evelio me responde amable aunque la expresión de su cara revela que por dentro está pensando:”Los tolis eco-urbanitas os pensáis que los puerros nacen en la góndola del supermercado.Os ponía yo a arar la tierra y os quitaba la interné”
En resumen, debo confensar que vivo inmersa en un mar de dudas y con un profundo sentimiento de desconexión de esta madre tierra proveedora de cobijo y alimento.
Vamos,que soy el Mr Bean de la huerta.
‪#‎MrBeanDeLaHuerta‬